Opinion / Sostener es la clave

Gran Plantón Nacional

Por primera y definitiva vez aparecen las fuerzas de la oposición, en bloque, haciendo verdadera resistencia. Definitiva porque no hay paso atrás. Por primera vez hay consciencia de que sería una chifladura. Es la primera vez que, en consecuencia, el gobierno está a la defensiva y la resistencia a la ofensiva. Este pueblo demócrata agotó todos los alertas tempranas al régimen que no hizo el menor caso...y ya no hay caso.

La oposición marca la pauta. Jóvenes, estudiantes y los que no lo son, han cogido la calle, arrastraron a una dirigencia otrora remolona y no han vuelto a sus casas. Hoy podríamos reescribir, con nuestra letra, aquello de: "España salió a la calle y aún no ha regresado". Nuestros chamos -que no han vivido la democracia- han comprendido que ser demócrata es algo más que ir a votar. Y han entendido que ninguna Constituyente puede remover un 350 puesto allí justamente para defender el Pacto de 1999.
El gobierno arremete. La oposición en resistencia sostiene. Sostener es mejor que arremeter. Ya lo dijo, en uno de los peores momentos de la humanidad, Mons Von Galen, el intrépido obispo alemán que resistió a Hitler: "Ellos son martillo, nosotros yunque. Veremos quien se quiebra primero". Así estamos.
Es preciso mantener las coordenadas vigentes y el extremismo a raya porque puede ensuciar la jaula. Estar hasta el cogote hace su trabajo en los ánimos pero a veces, como cuando hay chichones en la cabeza, toca ponerse una bolsa de hielo para mejor pensar. Eso han hecho los lideres que dieron frente a circunstancias de grave peligro para sus pueblos y los sacaron a flote. Aquí hay quienes, desde sus posiciones tambaleantes, quieren un desenlace que meta a todos en el mismo saco. Una guerra que embarre a tirios y troyanos. Por eso no hay que adoptar el lenguaje sinuoso y manipulador del gobierno: aquí no hay enfrentamiento entre venezolanos, aquí lo que hay es un régimen que reprime a un pueblo indefenso en la calle que opone escudos de hojalata, "puputovs", piedras y palos a balas, gases, tanquetas y ballenas. Eso es lo que hay.
Y debe seguir hasta lograr el objetivo. Es la legítima defensa de un pueblo abusado. Hay dos grandes verdades de estos procesos: una, que las cosas no pasan cuando uno quiere sino cuando están listas para pasar. Así son los procesos sociales. La sociedad es un organismo vivo y su evolución tiene una gestación, una maduración, un desencadenante y una culminación. No se trata, como hemos escuchado de tanto espantapájaros, de que este pueblo sea conformista y nos merezcamos esto o lo otro. La casta la hemos sacado y estaba allí, no la generamos de la noche a la mañana. Es que las cosas pasan cuando tienen que pasar. Y están pasando.
Otra gran verdad se refiere al poderoso y su decadencia: cuando tienes 80% de rechazo y a duras penas llegas al 10% de respaldo, tu entorno apesta y todo lo que se te acerque se pudre rápido. Es el momento en que todo te sale mal y los que eran tuyos comienzan a verte como una molestia, luego como un problema y, ya en la recta final, como un fardo imposible de cargar.
Es el momento en que las ganas de ganar aconsejan persistir y sostener, mientras el régimen arremete y descarga su furia.-

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