¿Qué es el “escrache” y por qué afecta a los oficialistas en el exterior?

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La crisis generalizada que azota al país ha generado que los venezolanos en el extranjero hayan optado por practicar el “escrache” como una suerte de “desahogo”.


Varias han sido las víctimas de este fenómeno, que no se ha limitado a altos personeros del Gobierno criollo, sino que además se ha extendido hasta los familiares de estos funcionarios.

Pero, ¿qué es el “escrache”?

De acuerdo con fuentes bibliográficas, este término se utiliza para definir a la acción intimidatoria que realizan los ciudadanos contra personas del ámbito político, administrativo o militar, a fin de dar difusión a los abusos cometidos durante su gestión en cualquier lugar público donde se les identifique.
Un ejemplo claro de este fenómeno fue lo ocurrido este domingo con el embajador de Venezuela en España, Mario Isea, quien fue abordado por un grupo de manifestantes mientras se encontraba en el restaurante Aranjuez de Madrid que, entre gritos y cacerolazos, le obligaron a abandonar el lugar.

¿Por qué ocurre esto?

Este suceso se ha repetido en varias oportunidades. El representante del gobierno en SuizaCésar Méndez; la canciller Delcy Rodríguez; el defensor del pueblo, Tareck William Saab; y hasta la hija del alcalde Jorge RodríguezLucía Rodríguez, son algunos de los que han sufrido el escrache” en carne propia.
Y aunque los expertos no compartan esta clase de actuaciones cuando “se salen de lugar” y se dan de forma violenta, lo cierto es que concuerdan en que este fenómeno es producto de la misma división que ha sembrado el oficialismo durante los últimos 18 años en el país.
“Estamos ante un Gobierno que tiene 18 años negando a parte de la sociedad. Por ello, el otro ha reaccionado con esas expresiones que indudablemente son explicables, aunque no se compartan, porque la gente se ha sentido arrinconada”, señala el psicólogo social y politólogo José María Cadenas.
Alude a las “claras” expresiones de rechazo del Ejecutivo a sus contrarios, como lo fueron la actuación del expresidente Hugo Chávez quien, tras perder el referéndum constitucional de 2007, aprobó mediante Ley Habilitante todas las leyes que los venezolanos rechazaron en las urnas; y, recientemente, el acorralamiento que sufre la Asamblea Nacional dominada por la oposición, por parte del mandatario Nicolás Maduro y el Tribunal Supremo de Justicia.
A ello se uniría el descontento que ha generado la profunda crisis que azota al país y que ha provocado un éxodo masivo de venezolanos, en su mayoría jóvenes, que buscan una mejor calidad de vida en otras tierras. Se estima que más de 2 millones 500 mil venezolanos han abandonado territorio criollo en los últimos 17 años, de acuerdo con el portal Hinterlaces.
“Hay un enorme resentimiento porque muchas de las personas que están en el exterior se han ido por la situación desencadenada por el modelo establecido en Venezuela en las últimas décadas”, afirma el sociólogo y director académico de Cedice, Trino Márquez.
Alega que muchos de los venezolanos que se encuentran fuera de su nación “la tiene muy difícil” porque les cuesta estabilizarse y separarse de sus familias.
“Hay una mezcla de resentimiento y odio contra estos personajes porque han tenido que emigrar y sienten que no volverán a Venezuela en mucho tiempo por la política de destrucción de la economía y el auge de la delincuencia que el Gobierno ha propagado”, sostiene.
Márquez alude como ejemplo a lo ocurrido por el defensor del pueblo, quien fue confrontado por dos venezolanas mientras participaba en una conferencia sobre derechos humanos en Líbano.
A su juicio, “se entiende perfectamente” lo ocurrido a Tareck William debido a que estaba hablando de un derecho que es “violado por las autoridades” venezolanas en cada protesta, mientras el funcionario se mantiene en silencio.

¿Los venezolanos “escrachearán” eternamente?

A pesar de que esta situación se ha presentado de forma recurrente en los últimos meses, los expertos mantienen que este es un fenómeno coyuntural, producto de las mismas manifestaciones que se han llevado a cabo en las calles venezolanas desde hace más de un mes.
“Estamos viviendo una realidad sumamente tensa y difícil en el país que está sometiendo a todos los venezolanos a una gran tensión personal y desgaste psicológico evidente”, explica Cadenas.
Por ello, quienes emigraron en busca de una mejor oportunidad lejos de su país de origen “aprovechan” la ocasión para protestar frente a la autoridad del Gobierno que se les cruce por el camino, añade Márquez.

El daño interno

Independientemente de las motivaciones que tengan las personas que increpan a estos personajes del oficialismo en el exterior, lo cierto es que esta acto parece ser dañino tanto para el agredido como para el agresor.
“La rabia y el odio que conllevan a estas actitudes hay que tratar d evitarlas porque son expresiones muy primitivas que hay que controlar. Pero mientras prosigan las causas que provocan el odio, este continuará”, indica Márquez.
Por esta razón, ambos expertos concuerdan en que el país necesita de un proceso de recuperación que comience por el reconocimiento de quienes piensan diferente.
Venezuela necesita de un proceso de sanación que comience por el reconocimiento del otro. Si llegase a resolverse este conflicto y los partidos de oposición toman la misma actitud de negar al otro cuando lleguen al poder, continuaremos en este deterioro psicológico del país”, enfatiza Cadenas.
Ante el “peligro” que causa la forma en que el “odio ha penetrado en la sociedad venezolana”, que incluso puede “desatar un conflicto bélico interno”, Márquez insta al Gobierno a llevar la batuta de la reconciliación respetando a la Constitución nacional, al Estado de derecho y a los venezolanos.

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