Francesa enamorada de migrante iraní será juzgada en Inglaterra

Béatrice Huret, una exsimpatizante de la extrema derecha y viuda de un policía, no se arrepiente de nada. Ayudó "por amor" a Mojtar, un inmigrante iraní de la llamada jungla de Calais, a ir a Inglaterra y será juzgada por ello.
En la madrugada del 11 de junio de 2016, en una playa, Béatrice Huret estrechó en sus brazos a Mojtar. Después de haber pasado ocho meses en el campamento de Calais, en el norte de Francia, este iraní partía con otros dos refugiados en un pequeño barco rumbo a Inglaterra.
Su historia de amor comenzó en febrero de 2015. La exauxiliar de enfermería, reconvertida en formadora de adultos, conoció la jungla de Calais "por casualidad", cuando hizo subir a su coche a un joven refugiado sudanés que hacía autoestop y al que dejó a la entrada del campamento.
Béatrice Huret se convirtió en cooperante y un año más tarde vio por primera vez a Mojtar. Fue uno de esos migrantes iraníes que se cosieron la boca en protesta contra el desmantelamiento de parte del campamento.
"Mi inglés se limitaba a 'hello, thank you, goodbye', por eso no hablé con él inmediatamente. Él se levantó para traerme té, parecía tierno, tranquilo, y su mirada... Fue un flechazo", cuenta mientras fuma un cigarrillo tras otro.
Al cabo de dos meses, un cooperante pidió a Béatrice Huret que alojara dos días a Mojtar, a la espera de "un plan" para ir a Inglaterra por camión. Ella aceptó, el plan fracasó y Mojtar acabó quedándose un mes en su casa. La historia de amor empezó en ese momento, con la ayuda de 'Google traductor.
Dos meses después del viaje de Mojtar a Inglaterra, Béatrice Huret fue convocada a la comisaría en la que trabajó su marido. "Dije toda la verdad porque no creía haber hecho nada ilegal", recuerda.
Será juzgada el 27 de junio por "ayuda a la entrada, circulación o estancia irregular de un extranjero en Francia en banda organizada". Se expone a diez años de cárcel.

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