La oposición del futuro en Venezuela está en la calle



CAR015. CARACAS (VENEZUELA), 03/05/2017 - Miembros de la Guardia Nacional se enfrentan a un grupo de manifestantes hoy, miércoles 3 de mayo de 2017, en Caracas (Venezuela). La Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) de Venezuela dispersó hoy con gases lacrimógenos una movilización opositora en el este de Caracas que pretendía llegar hasta la sede de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), ubicada en el centro de la capital. EFE/MIGUEL GUTIERREZLas protestas que tomaron las calles de Venezuela desde comienzos de abril, pero que ya parecen extinguirse, pusieron a prueba no solo al Gobierno de Nicolás Maduro, sino la cohesión de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), la alianza opositora que agrupa a 21 partidos y movimientos, que convocó las manifestaciones.

La precariedad de sus acuerdos internos, siempre bajo amenaza de indisciplinas y escisiones, terminó siendo –como en otras ocasiones– un hándicap para la activación oportuna de iniciativas que aprovechen las coyunturas y, de paso, complazcan las expectativas de todas las partes. De hecho, la coalición luce debilitada después de la campaña insurreccional, tras la deserción de una de sus caras más visibles, María Corina Machado, y el creciente protagonismo del grupo denominado La Resistencia, que nutre sus filas de jóvenes fogueados precisamente en las refriegas callejeras de los últimos cuatro meses contra los cuerpos de seguridad.

Pero no todo son malas noticias para la organización. Surge una nueva camada de líderes jóvenes, formales pero con calle: muchos han estado en la primera línea de las escaramuzas de las últimas semanas. Y los reúne un sentimiento de pertenencia a una misma generación. “En los últimos cuatro meses, cuando hemos salido a protestar todos los días, con quienes nos hemos encontrado en la calle son los mismos con quienes salimos hace 10 años. Tenemos amistades verdaderas. Por eso, independientemente de en qué partido militamos, podemos articularnos y poner el país por delante”, dice Roberto Patiño, diputado a la Asamblea Nacional por el partido Primero Justicia (PJ).

Patiño (nacido en 1988) y sus colegas Manuela Bolívar (1985, Voluntad Popular), y Armando Armas (1981, Voluntad Popular), conversan con EL PAÍS en Caracas. Los tres representan antes que nada a la llamada Generación de 2007, la edición de dirigentes estudiantiles que ese año surgió en rechazo del cierre de la cadena de televisión privada RCTV por parte del Gobierno de Hugo Chávez.

Pasada una década de esa eclosión, todavía es pronto para determinar si a los alevines políticos de entonces corresponderá llevar las riendas del país por muchos años, como durante medio siglo hicieron los estudiantes que en 1928 se enfrentaron al dictador Juan Vicente Gómez y luego se convertirían en los padres de la democracia en Venezuela. Tienen una tarea pendiente: sacar del poder al chavismo. Mientras tanto, exhiben algunos logros de importancia, como la primera derrota electoral que aceptó el chavismo ese mismo 2007, cuando se llevó a consulta popular una reforma constitucional que Chávez impulsaba.

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